¿Por qué Colombia debería apostarle a una Economía Circular?

La economía Colombiana ha sido históricamente influenciada por un modelo económico lineal basado en “Extraer-Producir-Desechar”, lo que ha permitido generar en cierta medida crecimiento económico haciendo uso de los recursos naturales disponibles a través de las industrias extractivas. Sin embargo, el panorama económico, tecnológico, ambiental y social actual lleva a cuestionar sí este camino de desarrollo económico ha sido realmente efectivo en crear bienestar económico, social y ambiental para toda la población y cuales estrategias podrían ser adecuadas para enfrentar los retos contemporáneos de Desarrollo Sostenible.

A nivel global, la conveniencia del modelo económico lineal ha sido cuestionada a razón de diferentes tendencias que se han hecho más evidentes en los últimos tiempos: (1) menor disponibilidad y precios asequibles de energía y materiales de calidad (metales preciosos y metales básicos para la economía), (2) alta volatilidad en precios de diferentes productos básicos incluyendo el petróleo, cobre y productos agrícolas, (3) escasez de agua y agotamiento de reservas de agua subterránea, (4) constante pérdida de la biodiversidad incluyendo reservas pesqueras, bosques y tierra, y (5) constante contaminación del agua, aire y suelo y sus consecuencias en la salud ambiental y humana. Como Webster (2016) señala, la economía lineal desencaja con las realidades actuales debido a su alta dependencia en grandes cantidades de materiales baratos y fácilmente asequibles, enfatizando que todos los esfuerzos por hacer más eficientes los procesos de manufactura mejorando el consumo energético y de materiales no modificaran la naturaleza finita de las reservas si no que solo retrasaran su agotamiento, exigiendo un cambio radical en el actual sistema operativo de nuestra economía.

 

La necesidad de una estrategia de Desarrollo Sostenible en Colombia

 

Pero ¿cómo estas circunstancias se relacionan con la realidad colombiana siendo un país que se ha caracterizado por su riqueza de recursos naturales, minerales y energéticos? Algunas de las consecuencias más visibles del modelo económico lineal adoptado y concentrado en el sector primario se reflejan en el crecimiento desacelerado de la economía nacional debido a la caída global en los precios del petróleo, café y carbón los cuales representan cerca del 70% del total de exportaciones y más del 50% de la Inversión Extranjera Directa (MarketLine 2016). Además las exportaciones de estos insumos se han visto directamente afectadas por la baja demanda de China, Europa y Estados Unidos y la notable reducción de inversión extranjera en actividades petroleras. Esta desaceleración ha significado un incremento en el déficit de cuenta corriente pasando de 6 mil millones de dólares (2,9% del PIB) en 2007 a 18.8 mil millones de dólares (6,4% del PIB) en 2015 (MarketLine 2016) y la pérdida de alrededor 40.000 empleos vinculados al sector petrolero en 2015. Por otro lado, de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la dependencia en el sector extractivo ha frenado la creación de una economía diversificada, competitiva, resiliente y de alto valor agregado en donde la innovación juega un papel fundamental.

 

En este contexto, vale la pena revisar el papel del sector manufacturero en el desempeño económico del país. A pesar de que las industrias manufactureras han sido importantes en la economía colombiana, se ha observado una reducción en su participación del PIB nacional pasando del 15%  en el año 2000 a un 12% en año 2016 (DANE 2017), las exportaciones en este sector se han concentrado en su mayoría en la industria alimenticia, el sector metalúrgico, químico y la refinación del petróleo y se ha observado una constante necesidad de generar mayor valor agregado en las diferentes actividades industriales y de reducir su intensidad energética. Además, la inversión del sector público y privado en innovación ha alcanzado sólo del 0.19% del PIB, mientras que naciones con alto nivel de desarrollo invierten hasta un 1% del PIB con el objetivo de lograr un desarrollo sostenible (OECD 2015). Esto nos conduce a concluir que el modelo económico lineal no ha logrado beneficiar a Colombia, cómo sí lo hizo en épocas de bonanza en economías más desarrolladas en Europa o Norteamérica.

 

Un análisis del desempeño ambiental de Colombia, también nos lleva a replantear la estrategia de desarrollo perseguida a lo largo de los años. Cómo indican los datos revelados por Global Footprint Network (2016), la capacidad biológica[i] del territorio colombiano ha ido disminuyendo notablemente con una tendencia a sobrepasar el límite y ser insostenible para la supervivencia humana, está reducción ha sido atribuida en gran medida al sector extractivo como lo han reportado Vallejo et al. (2011). Dentro de este modelo, la creciente población y urbanización han acentuado la cantidad de desechos generados amenazando ecosistemas acuáticos y terrestres, al igual que han incrementado las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que afectan la calidad del aire conduciendo a problemas de salud y a intensificar otros problemas como el cambio climático y calentamiento global.  Estos problemas no son ajenos a la realidad diaria de los habitantes colombianos como lo muestran sus múltiples denuncias por la calidad del aire percibida en las principales ciudades: Bogotá y Medellín.

 

 

Otro aspecto ambiental alarmante producto de la creciente población y tasa de urbanización ha sido la generación de residuos. Se espera que para el año 2025 la población crezca un 20% con un 80% viviendo en áreas urbanas y generando 1.5Kg de basura/persona/día (Hoornweg & Bhada-Tata 2012). Esto es preocupante cuando en el país no se cuenta con una infraestructura adecuada para el tratamiento de estos residuos haciendo un llamado urgente para generar estrategias para reducir la generación de desechos y para reincorporar estos materiales dentro de las cadenas de valor. Se ha reportado que en Colombia el 92% de los residuos sólidos municipales se depositan en rellenos sanitarios, el 7% se descartan en vertederos no controlados y sólo un 1% se recupera a través de compostaje o reciclaje con una infraestructura precaria y vinculando a recicladores quienes no cuentan con las condiciones propicias para realizar un trabajo seguro y dignificante (OCDE/ECLAC 2014). Esta situación empeora al considerar que algunos de los rellenos sanitarios más grandes en Bogotá y Barranquilla están cerca de alcanzar su capacidad máxima y representan un inmenso riesgo ambiental para el país. Así es evidente que Colombia necesita con urgencia medidas efectivas que eliminen los impactos ambientales actuales y que permitan a la economía desarrollarse sosteniblemente.

 

¿Es la Economía Circular la solución a los problemas de Desarrollo Sostenible de la Región?

 

La Economía Circular (EC) ha sido reconocida cómo un modelo promisorio para desacoplar el crecimiento económico del daño medio ambiental. A nivel mundial, diferentes gobiernos y compañías líderes están acogiendo sus principios cómo estrategia de fortalecimiento de sus economías administrando de manera efectiva los recursos disponibles, generando innovaciones en sus productos y modelos de negocios, eliminando las externalidades negativas como la contaminación y restaurando el capital natural.

 

A pesar de que algunos de los conceptos básicos de la EC se rastrean al siglo XIX, su teoría se ha ido nutriendo y refinando con escuelas de pensamiento afines y complementarias tales como la ecología industrial, el diseño de la Cuna a la Cuna (Cradle to Cradle®), la economía azul, la economía de desempeño entre otros.  Esto se refleja en tres principios básicos como los describe la Fundación Ellen MacArthur: “(1) Preservar y mejorar el capital natural controlando las existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables, (2) Optimizar el uso de recursos rotando productos, componentes con la máxima utilidad a todo momento tanto en ciclos técnicos como biológicos, y (3) Fomentar la eficiencia del sistema revelando y eliminando externalidades negativas”.

 

Estos tres principios son la base para acciones concretas que conducirán a la transición de una economía lineal a una circular y que requerirán cambios profundos en nuestra forma de operación actual. Por ejemplo, una EC implicaría eliminar el consumo de recursos no renovables (cómo el petróleo y carbón) y promover el uso de recursos renovables siempre y cuando se equilibren sus flujos y se mantenga o mejore el capital natural. Este nuevo paradigma también implicaría recircular los materiales disponibles para que sigan contribuyendo a la economía; esta recirculación debe ser costo-efectiva, segura y debe conservar la energía y el valor involucrados en los materiales. Así actividades como mantenimiento, reuso y remanufactura juegan un papel muy importante en una EC, el reciclaje a pesar de ser una actividad que contribuye a recircular los materiales es considerada menos costo-efectiva por la energía requerida en su procesamiento. Estas actividades son posibles únicamente sí los materiales, productos, servicios, procesos y modelos de negocios son inteligentemente diseñados para facilitar la recuperación al final del uso de productos, componentes y materiales. Finalmente, la eficacia del sistema operativo será promovida al eliminar el uso y emisión de sustancias tóxicas, eliminar la contaminación atmosférica, acuífera y terrestre y el cambio climático (Fundación Ellen MacArthur, 2017). De esta forma, la EC como se conoce hoy implica un cambio profundo de paradigma no solo en la forma en como diseñamos, producimos y comercializamos bienes y servicios sino también en la forma como consumimos y tratamos los productos al final de su ciclo de uso.

 

Para Colombia, la Economía Circular surge como un modelo promisorio para reducir la dependencia en el sector extractivo, crear una economía diversificada explorando otros sectores con potencial circular cómo la bioeconomía y diferentes modelos de negocios circulares, mejorar la competitividad a través de innovación, crear oportunidades de trabajo decentes y seguras para muchas de las personas que se encuentran vinculadas en el sector informal de reciclaje,  y en sí inducir una economía regenerativa de la capacidad biológica de la Tierra y que permita lograr un verdadero desarrollo sostenible en la región.

 

ASDF como miembro de la Red de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, a través de la Plataforma de Economía Circular de las Américas (PEC-Américas) se compromete a vincular individuos y organizaciones con ideas similares para explorar, identificar y desarrollar soluciones inspiradas en los principios de Economía Circular para abordar los diferentes retos de Desarrollo Sostenible de las naciones Americanas. En próximos blogs se explorarán las oportunidades para Colombia dentro de una economía circular, así como los facilitadores para una transición hacia EC.

 

 

Referencias

 DANE, 2017. Cuentas Económicas Nacionales Trimestrales, Producto Interno Bruto - PIB. Available at: http://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/cuentas-nacionales/cuentas-nacionales-trimestrales#pib-por-rama-de-actividad [Accessed February 28, 2017].

Global Footprint Network, 2016. National Footprint Accounts: 2016, Oakland. Available at: Please contact Global Footprint Network at data@footprintnetwork.org for more information.

Hoornweg, D. & Bhada-Tata, P., 2012. What a Waste : A Global Review of Solid Waste Management, Washington DC. Available at: https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/17388.

MarketLine, 2016. Colombia In-depth PESTLE insights, London.

OCDE/ECLAC, 2014. OECD Environmental Performance Reviews: Colombia 2014, Available at: http://dx.doi.org/10.1787/9789264208292-en.

OECD, 2015. OECD Economic Surveys: Colombia 2015, OECD Publishing. Available at: http://www.oecd-ilibrary.org/economics/oecd-economic-surveys-colombia-2015_eco_surveys-col-2015-en\nhttp://www.keepeek.com/Digital-Asset-Management/oecd/economics/oecd-economic-surveys-colombia-2015_eco_surveys-col-2015-en#page82.

Vallejo, M.C., Pérez Rincón, M.A. & Martinez-Alier, J., 2011. Metabolic Profile of the Colombian Economy from 1970 to 2007. Journal of Industrial Ecology, 15(2), pp.245–267.

Webster, K., 2016. The Circular Economy: A Wealth of Flows Second Edi. Ellen MacArthur, ed., Kindle Version: Ellen MacArthur Foundation Publishing.

 

 

[1]Claudia Lorena García es Coordinadora de Proyectos en la Fundación para el Desarrollo Sostenible de las Américas. La Señorita García es Ingeniera Química y tiene una Maestría en Gerencia de la Innovación y la Tecnología de la Universidad de Bath  (Reino Unido). Durante su Maestría investigó la Economía Circular en el contexto de países emergentes, analizando las oportunidades y retos de  hacer una transición hacia una Economía Circular en países de ingresos medios y bajos en el continente americano.

 

[1] La Fundación para el Desarrollo Sostenible de las Américas (ASDF)  es una fundación independiente de consultoría  que se enfoca en conectar personas, ideas y acciones para lograr un desarrollo sostenible en todo el continente Americano. Para más información por favor visite: www.sustainableamericas.com

 

[1] La capacidad biológica se define como la habilidad de un ecosistema para producir materiales biológicos útiles y para absorber desechos generados por humanos

 

 

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